10 Consejos para Ahorrar Combustible al Conducir

¿Cómo se puede ahorrar combustible?

18 de febrero de 2020

El consumo de los motores, tanto de gasolina como diésel, se ha ido reduciendo cada vez más. Ha sido un desafío a lo largo del tiempo para las marcas, que han ido creando motores con un rendimiento cada vez mayor, pero a la vez con consumos más ajustados. Siempre buscando cómo ahorrar gasolina.

 

Un reto que ha formado parte del desarrollo de los motores, pero que en los últimos tiempos se ha incrementado obligados por las exigencias medioambientales y las normativas impuestas por los gobiernos.

Así, los automóviles movidos por motores de combustión cada vez han ido consumiendo menos, homologando cifras impensables hace tiempo, tanto los diésel como los gasolina. Motores “downsizing”, con bloques más pequeños, sobrealimentados y con una gestión más efectiva, que permiten un mayor ahorro de combustible, como toda la oferta que puedes encontrar en la gama Opel, una de las marcas más eficientes.

 

Pero no siempre nos movemos en las cifras oficiales que dan las marcas, homologadas en situaciones específicas. Por ello queremos recordar aquí una serie de recomendaciones sobre cómo conducir para ahorrar gasolina y favorecer nuestros bolsillos. Y, con ello, contribuir a reducir las emisiones.

11 consejos para ahorrar combustible al conducir:

1. Comprueba las presiones de los neumáticos

 

Los neumáticos son esenciales en la seguridad, no obstante son el elemento que une el coche con la carretera. Su buen estado afecta a la dinámica, por lo que deben estar siempre en buenas condiciones e hinchados a la presión establecida por el fabricante. Un neumático con una presión inferior a 0,5 bares por debajo de la indicada por el fabricante puede suponer un consumo extra de combustible en torno a un 2 por ciento en ciudad y a un 4 por ciento en carretera.

 

Cuando más anchos son los neumáticos, mayor es la huella de su pisada y por lo tanto el trabajo de rodadura, independientemente de su compuesto.

 

2.Mantén tu coche a punto

 

Las revisiones periódicas en un vehículo son imprescindibles para mantener el buen funcionamiento mecánico y no llevarnos sorpresas en cuanto a averías. Y para tener el motor en un estado de funcionamiento óptimo, que será la manera en que mejor gestione su rendimiento, con menor exigencia de carga. Y por lo tanto, moviéndose en las menores cifras de consumo en cada motor, afrontando mejor las exigencias de conducción y viéndose menos afectado por la climatología y la altura. Retrasar el paso por el taller para las revisiones solo supondrá un mayor consumo de combustible.

3. Planifica los viajes

 

Planificar la ruta y preparar los desplazamientos largos cuando viajamos, bien planificados en cuanto a horarios y recorridos, permitirá llegar al destino de forma más fácil, rápida y segura, realizando las paradas justas para repostar y descansar. Por cada quince minutos extras en marcha, en un viaje, el aumento en el consumo de gasolina o gasóleo estará en torno a un 12 por ciento.

 

4. Haz un uso racional de la climatización

 

Ni excesivo frío en el habitáculo, ni demasiado calor. Además de nuestra seguridad y confort, el uso de los sistemas periféricos en el coche mientras conducimos, como la calefacción y sobre todo el aire acondicionado, aumentan el consumo de carburante. Son dos sistemas necesarios, que se regulan de manera más efectiva cuando disponemos de climatizador que los regula a la temperatura indicada, que debe estar en torno a los 21º, tanto con frío como con calor exterior.

 

La calefacción aprovecha el calor que genera el motor directamente, por lo que necesita que éste alcance su temperatura óptima para funcionar con efectividad. En el caso del aire acondicionado dispone de un generador para poder enfriar el habitáculo, pero también necesita que el motor alcance una temperatura mínima. Por ello, en los primeros minutos no hay que forzar la ventilación.

5. Conduce de una manera uniforme

 

El consumo es muy sensible a la forma de conducir. No nos referimos ya al ritmo, sino a la manera de tratar el acelerador. Para no aumentar el consumo, debemos mantener una velocidad lo más uniforme posible y conseguir conducir de forma fluida. Y para ello hay que ser suaves con el acelerador y pisarlo de forma progresiva, evitando frenadas bruscas.

 

También hay que dejar que los circuitos del motor cojan su temperatura óptima de funcionamiento. Al arrancar no hace falta acelerar, y seremos especialmente cuidadosos con el motor frío para economizar la gasolina.

 

6. Adelanta de manera inteligente

 

Como explicábamos en el apartado anterior, cuando conduzcamos de una manera lo más uniforme posible con los mandos, menos exigiremos al motor. Lo que podemos aplicar también a la forma de conducir y al ritmo. Es absurdo salir acelerando fuerte de un semáforo, cuando vemos que el siguiente está cerrado o hay coches parados delante nuestra.

 

Lo mismo se puede aplicar al adelantar cuando hay mucho tráfico. Acelerar entre coche y coche para acercarnos al que nos precede resulta poco eficiente. Como todas las maniobras en un coche, conviene anticiparlas y mantener la vista unos 200 metros por delante de nuestro coche. De esta manera sabremos si viene un coche de frente con anterioridad, para acercarnos suavemente al vehículo que tenemos delante o aprovechar la inercia que llevamos para realizar el adelantamiento.

7. Utiliza el cambio de forma adecuada

 

Otro consejo para ahorrar combustible es hacer un uso adecuado de las marchas. Al arrancar, la primera velocidad la utilizaremos para poner en movimiento el vehículo. Y, ya transcurridos los primeros metros, engranas la segunda velocidad lo antes posible. Iremos insertando las marchas aprovechando el par máximo, el momento óptimo de carga del motor. En los propulsores actuales, en muchos de ellos, el par máximo se mantienen entre un margen de revoluciones amplio, no solo en un momento de la curva, lo que facilita ese momento adecuado para cambiar de marcha.

 

En cualquier caso, debemos circular en lo posible utilizando las marchas más largas el mayor tiempo y lograr con ello mantener el motor a regímenes bajos. De una manera genérica, con un motor diésel se ha de cambiar al llegar a las 1.500 rpm, mientras que un motor gasolina, que entrega el par siempre más arriba, ya superadas las 2.000 rpm.

 

Para reducir, hay que utilizar el freno e insertar las marchas ya a bajas revoluciones en la medida de lo posible, sin utilizar el freno-motor, pero disponiendo siempre de capacidad de aceleración.

 

8. Aprovecha la inercia

 

Utiliza la orografía del terreno. Cuando la carretera descienda podrás levantar el pie del acelerador aprovechando la inercia que se produce, reduciendo el consumo. Nos servirá, además, para ir insertando marchas a más bajas revoluciones del motor.

 

También en circulación urbana; levanta el pie del acelerador cuando te vayas a detener y deja que el coche pierda velocidad por sí solo.

 

9. No cargues el coche de manera innecesaria

 

Algunos conductores utilizan el coche de “armario”, llenando el maletero de objetos que depositamos y dejamos ahí durante un largo periodo de tiempo. Lo que no deja de ser un peso extra innecesario.

 

Otra cosa es al viajar, donde la incidencia en el consumo es siempre clara. Por ello, en la medida de lo posible, conviene repartir bien el peso, buscando el mejor equilibrio dinámico para no afectar el comportamiento del coche, tanto por seguridad como para ahorrar combustible. Cada 100 kg de carga extra inciden en el consumo entre un 5 y un 8 por ciento.

 

10. No influyas en la aerodinámica

 

Los coches han ido mejorando la aerodinámica tras numerosos estudios en cada desarrollo, utilizando elementos estáticos o activos para reducir la resistencia al aire. Algo que incide claramente en el consumo según se aumenta la velocidad.

 

Cuando vamos a viajar o a desplazarnos para realizar nuestro deporte o actividad favorita necesitamos de un sistema para transportar el material que utilizaremos, ya sea un portabicis, un portaesquís o un cofre sobre las barras del techo. En cualquier caso algo pesado de poner y quitar, que por ello dejamos colocado aunque luego no utilicemos durante largo tiempo. Aunque solo se dejen las barras de techo, éstas suponen un elemento que rompe el flujo estudiado y crea una resistencia que se traduce en un mayor consumo.

11. Apagar el motor en paradas prolongadas

 

En paradas prolongadas es aconsejable detener el motor. Un propulsor encendido cuando el coche está parado, puede suponer un consumo de 0,30 l/100 km de combustible cada 20 minutos.

 

Estos once consejos, que no suponen un esfuerzo en el día a día, van sumando en conjunto para reducir el consumo, tanto en un coche diésel como en uno de gasolina. Con un poco de atención, nos volveremos más eficientes en nuestra conducción y lo agradecerá nuestro bolsillo.